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Araña, cisne, caballo, y zorro, elefante, escorpión, erizo, cuervo, cocodrilo, hombre, mujer, hermano, hermana, cachorro, padre, madre, hijo, perro, cabra, huevo, lobo, cebra, abeja, ciervo...

Animales y hombres intercambian establos, jaulas, madrigueras, rascacielos, y también pelo, escamas, plumas y púas. En la pista del circo se ha vertido el contenido de un gran reloj de arena y el tiempo se detiene para que podamos observar las huellas que pies y pezuñas imprimen en su superficie.

Los animales que braman, barritan, graznan o balan lo hacen a través de una sola boca y forman parte de un animal mucho más grande. Este libro muestra la nebulosa en que vivimos como una inmensa telaraña.

Al salir a un gran patio, algo queda adherido a la cara, un tacto ligerísimo y al mismo tiempo persistente, en el límite de lo pegajoso. Es una tela de araña, crecida en un extremo de la puerta que ha permanecido cerrada tan sólo durante unos instantes. El hombre se aleja un poco para ganar perspectiva y ve que ha arrastrado una parte de la tela, y cómo la araña se escabulle a gran velocidad.

La araña escapa por uno de sus últimos puentes colgantes, sobre el abismo creado, antes de que su maravilloso edificio termine por derrumbarse del todo. Pero entonces el hombre se da cuenta de que lo que he arrastrado consigo no es sino mínimo fragmento de una construcción infinitamente más grande y compleja.

    El hombre cree que es ahora cuando por primera vez ve la ciudad en la que vive en su totalidad.

    Como si de forma milagrosa se levantara de pronto a gran altura, en el mismo centro de un laberinto, y pudiera ver todas sus salidas, descubre que la tela de araña no se limitaba a cubrir esta parcela del patio, sino que se extiende por encima de tejados, aleros y pasillos de aire; cubre el museo, la carpa del circo, el hotel, los barcos del puerto; se cuela también en el interior de habitaciones e invernaderos... como si este lugar por entero  fuera una sola y enorme telaraña, una nebulosa en la que todos, sin distinción, estamos inmersos en forma de planetas, de estrellas o de materia negra.