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Sin embargo, mientras dudaba ante el timbre, los mechones de pelo que asomaban por debajo de la capa de nieve que cubría el tejado, más que el nombre que se leía en la placa, me confirmaron de inmediato que había llegado al lugar prescrito.

   Una asistente, tocada con un pañuelo, abrió la puerta y me saludó con una sonrisa amable. Traspasado el umbral me encontré en la boca del edificio, de cuyo paladar de escayola pendía una gigantesca lámpara de lágrimas de cristal: me disponía ahora a iniciar la digestión de un cuerpo más grande que el mío, desde dentro.[...]

El cambio de escala es a veces una cuestión de supervivencia. Primero vemos la montaña y luego dibujamos una línea en el mapa. Así, línea a línea, formamos la cordillera que no podemos abarcar con los ojos y, sólo a través del ejercicio de la reducción, somos capaces de trazar un camino, tal vez, también, de transitarlo. De todo lo que nos importa y no comprendemos terminamos por dibujar un mapa, alterando al hacerlo el verdadero tamaño de nuestra ignorancia.

   Ahora, la escala se invertía. Me costaba creer que el punto en el mapa, correspondiente al edificio diminuto que había visto al bajar del autobús, pudiera haberse convertido en aquella mole gigantesca; también, que la solidez de su estructura pudiera producirme tanta extrañeza. Era como si el enorme edificio blanco compitiera con las montañas cubiertas de nieve que lo rodeaban.   Tan pequeño me había parecido que lo había creído incapaz de contenerme, mientras que ahora, sentía que nunca podría encontrar el corazón de su laberinto interior, una puerta o una salida.

Un edificio junto a un lago helado, rodeado de montañas. ¿Casa de reposo?, ¿última estación de un peregrinaje espiritual? El director de la institución escucha los sueños y las obsesiones de los internos, y prescribe terapias que adoptarán las formas más insospechadas. Se interpreta música, se lee en los libros, la vida se analiza en el laboratorio de los símbolos, entre los cuales el pelo se convierte en una historia del tiempo. En la institución se habla de la llegada de una tormenta, y los huéspedes se preparan para el embate final. Pero el final siempre está por llegar. Disección de una tormenta se comporta como una bola de cristal en el interior de una bola de cristal.