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Hasta que el diapasón múltiple de la letra “b”, de la letra “l”, de la letra “a”, de la letra “n”, de la letra “c” y de la letra “o”, comienza a vibrar, a distorsionarse... y se empieza a escuchar una “n”, una “o”..., letras desnudas..., hasta que, nítidamente, se oye: “negro”.

Los espectadores, embobados, abren la boca al mismo tiempo, y, de todos y cada uno de esos vulgares orificios, el mago, como premio, extrae al unísono un cerrado ¡oh!

Al mago le llueven los aplausos, pero conoce el truco y, después de hacer una reverencia, tiene que salir corriendo.[...]

El mago hace su aparición en la arena del circo. Las luces comienzan a bajar de intensidad, comienzan a comprimirse los átomos blancos hasta invertirse... hasta que, bajo la carpa, sólo queda iluminado el círculo de arena que ahora parece un agujero blanco.

El mago guarda silencio en el centro del agujero, ceremoniosamente, lleno de una absoluta inmovilidad, una inmovilidad cataléptica -se diría que postrado verticalmente- mientras se somete a un ejercicio de concentración coriácea. El público, ingrávido, desmaterializado, sólo atiende al imán del agujero, y espera, espera obligado por la fuerza de lo inevitable.

Transcurrido el círculo del tiempo, el mago extrae de su boca una palabra. Se oye: “blanco”. Una vez pronunciada, la palabra continúa gravitando sobre el agujero blanco ininterrumpidamente. Se oye “blanco” no de forma repetitiva, sino constante; no la vocal final, sino todas y cada una de las letras

Con los oídos llenos de esta palabra y de su significado, el público cae en un trance nervioso..

Dejando atrás los signos de una ciudad desconocida, un tren avanza sobre interminables llanuras de nieve sucia. Un paisaje salpicado de trampas, fosos, calderas, agujeros blancos y agujeros negros; elementos visionarios de un mundo enigmático donde los personajes deben rastrear su propio laberinto simbólico. Estaciones, monasterios, orfanatos, aulas y visiones estructuran el viaje de iniciación de un elegido grupo de huérfanos. Un combate físico y un combate mental en el universo de la paradoja. Un final previsible y un final inesperado para la orfandad.